Dale aire fresco a tu PC y evita que se apague jugando

Imaginate esto: estás en medio de la partida, la adrenalina a tope, y de repente, ¡zas! Tu PC se apaga sin previo aviso. Es una frustración enorme, ¿no? Si esto te pasa seguido cuando le estás dando caña a los juegos, casi seguro que tu equipo te está pidiendo a gritos una revisión por un tema de temperatura.

¿Por qué tu PC te traiciona justo cuando más la necesitás?

Cuando la PC se apaga de golpe al jugar, no es por capricho. Es un mecanismo de defensa. El sobrecalentamiento es el enemigo número uno de los componentes internos. Si tu procesador o tu tarjeta gráfica levantan demasiada temperatura, la placa base, inteligentemente, corta la energía para evitar daños irreparables. Es su forma de decirte: "¡pará la mano que me quemo!". El problema es que el polvo se acumula en ventiladores y disipadores, creando una alfombra aislante que impide la disipación del calor. Con el tiempo, la pasta térmica que ayuda a transferir el calor del procesador al disipador también se seca y pierde efectividad. El resultado: tu PC se vuelve un horno portátil que solo funciona bien con apps ligeras, pero que con un juego exigente, se apaga de golpe.

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La solución no es rezar, sino meter mano (con cuidado, claro). Vas a necesitar un destornillador, aire comprimido (o una pera de goma para soplar), y si te animás, pasta térmica nueva. Si nunca lo hiciste, buscate un tutorial en YouTube para ver cómo se hace lo de la pasta térmica, pero lo básico es sencillo.

La posta: así la hacés respirar bien

  • Primero, y esto es clave, desconectá la PC de la corriente. Que no quede ni un cable conectado. Abrí el gabinete con el destornillador.
  • Con el gabinete abierto, vas a ver un montón de cables y placas. Identificá los ventiladores: el del procesador (suele ser grande, con un disipador de metal debajo), los de la tarjeta gráfica (si tenés una dedicada) y los del propio gabinete.
  • Usá el aire comprimido para sacar todo el polvo que veas en los ventiladores y, especialmente, en las aletas de los disipadores. Enfocate en el disipador del procesador y el de la tarjeta gráfica. Si podés, sujetá las aspas de los ventiladores con un dedo para que no giren a lo loco mientras les das con el aire; esto puede dañarlos.
  • Si te sentís con confianza, y solo si sabes cómo, desmontá el disipador del procesador para limpiar los restos de pasta térmica vieja (con alcohol isopropílico y un pañito) y aplicar una capa fina y uniforme de pasta térmica nueva. Esta es la parte más importante para bajar la temperatura del CPU.
  • Una vez que todo esté limpio y, si aplicaste, la pasta térmica nueva, volvé a montar todo, cerrá el gabinete y conectá todo.

Si no te animás a la pasta térmica por ahora, una buena limpieza a fondo con aire comprimido en ventiladores y disipadores ya te va a dar un respiro importante y podría solucionar el problema.

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Después de esta sesión de mantenimiento, tu PC debería andar mucho más fresca. Un buen tip extra es que te bajes algún programa para monitorear temperaturas (como HWMonitor o Speccy). Con esos vas a poder ver las temperaturas del CPU y la GPU en tiempo real mientras jugás y así confirmás que todo está en orden. No te olvides de que una buena ventilación dentro del gabinete, con ventiladores de entrada y salida de aire, también hace una gran diferencia.

Video Tutorial: Mirá el paso a paso en YouTube

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