Tu Mac con Windows: Parallels Desktop hace que la transición sea invisible

Muchos usuarios de Mac en algún momento se encuentran con la necesidad de usar Windows. Ya sea por un software específico del trabajo, un juego que no tiene versión para macOS o simplemente para probar algo diferente, la idea de tener que bootear una máquina aparte o lidiar con máquinas virtuales lentas puede ser un dolor de cabeza. El video que nos ocupa subraya una solución puntual que, después de probarla, te das cuenta de que es de las más robustas y cómodas que hay: Parallels Desktop.

Por qué Parallels Desktop es un antes y un después

Cuando hablamos de virtualizar Windows en una Mac, la experiencia puede variar drásticamente. Lo que busca Parallels es que esa diferencia sea casi imperceptible, y ahí radica su fuerza. No se trata solo de "instalar Windows en un programa", sino de conseguir que Windows se sienta como una aplicación nativa más de macOS, con acceso a tus archivos, periféricos y configuraciones sin que tengas que hacer malabares.

Lo primero que notás es la fluidez. A diferencia de otras alternativas que pueden consumir recursos a lo loco y hacer que tanto Windows como macOS se arrastren, Parallels está optimizado para aprovechar al máximo el hardware de tu Mac, incluso los chips Apple Silicon (M1, M2, M3, etc.). Esto significa que las aplicaciones dentro de Windows se abren rápido, las tareas se ejecutan sin cuelgues y el cambio entre sistemas operativos es prácticamente instantáneo.

Mira también: Tu letra a mano en iPad: con Smart Script y iPadOS 18 no más "cuadernillos rubio"

La clave de Parallels Desktop es su modo Coherence, que oculta el escritorio de Windows y permite ejecutar aplicaciones de Windows directamente desde el Dock de macOS, como si fueran apps nativas.

La integración es otro punto crucial. Parallels permite arrastrar y soltar archivos entre Windows y macOS, copiar y pegar texto sin problemas, y hasta compartir carpetas entre ambos sistemas para que no tengas que duplicar información. Esto es oro puro si trabajás con ambos entornos a diario. Podés tener tu navegador en macOS y una aplicación corporativa en Windows corriendo lado a lado, interactuando entre ellas sin notar que estás usando dos sistemas operativos distintos. Los periféricos, como impresoras o unidades externas, también se gestionan sin complicaciones, algo que no siempre ocurre con otras soluciones.

Configuración inicial y lo que tenés que saber

La instalación de Parallels Desktop es bastante directa. Descargás el software, seguís los pasos para instalarlo y luego te guía para descargar e instalar la versión de Windows que elijas (generalmente Windows 10 u 11). Una vez que tenés Windows corriendo, es cuestión de ajustar las preferencias de Parallels para asignarle la cantidad de RAM o de núcleos de procesador que quieras, dependiendo de lo que necesites ejecutar. Lo bueno es que, para la mayoría de los usuarios, la configuración por defecto ya es un buen punto de partida.

Mira también: Así tu Mac controla brillo y volumen en tu monitor externo como si fuera el suyo

Es cierto que Parallels es un software de pago, pero la inversión se justifica por la experiencia y la estabilidad que ofrece. Si tu trabajo o tu pasatiempo depende de tener acceso a Windows sin sacrificar el rendimiento o la comodidad de tu Mac, entonces esta es la herramienta que tenés que considerar. Es la opción que te quita dolores de cabeza y te permite concentrarte en lo que realmente importa, que es usar tus programas, no luchar con la virtualización.

Video Tutorial: Mirá el paso a paso en YouTube

Go up

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios y mostrarte contenido relacionado con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Más Información

Salir de la versión móvil