La sorpresa oculta de la SmartTV Hisense 65”: ¿el sistema operativo arruina la experiencia?

Seguro te pasó: estás chusmeando YouTube y te salta un short preguntándose si la SmartTV Hisense de 65 pulgadas vale la pena. Es la pregunta del millón, ¿no? Ver ese pantallón gigante por un precio tentador, y pensás: "Esta es la mía". Pero como todo en la tecnología, especialmente cuando pinta demasiado bueno para ser cierto, hay que mirar la letra chica. No te vas a topar con un producto perfecto al precio de oferta, y la clave suele estar en un detalle que, aunque no se vea de frente, impacta todo el día: el software.

El desafío del tamaño a buen precio: ¿qué esperamos de una Hisense 65”?

Hisense se hizo un nombre ofreciendo paneles grandes y decentes por precios que hacen que las otras marcas tiemblen. Una tele de 65 pulgadas no es poca cosa; es la pieza central del living para muchos. ¿Y qué recibís a cambio? Generalmente, una calidad de imagen más que aceptable para ver contenido en streaming, algún que otro partido o los videos de YouTube. Los colores suelen ser vívidos, el contraste razonable, y la resolución 4K se disfruta de verdad en ese tamaño. El sonido es el estándar que encontrás en la mayoría de las TVs integradas: cumple para el día a día, pero si sos medio cinéfilo o querés algo más envolvente, seguramente vas a terminar agregando una barra de sonido. Hasta ahí, todo pinta bien, ¿no? Gran imagen, tamaño que impresiona, precio que convence.

El verdadero punto donde las SmartTVs de gama de entrada como la Hisense suelen mostrar la costura no es tanto en el panel, sino en el cerebro que lo controla. Estamos hablando del sistema operativo. Muchas Hisense usan su propio OS llamado VIDAA, otras Android TV (Google TV). El asunto es que para mover un sistema operativo, las apps de streaming y el contenido en 4K, necesitás un procesador y una cantidad de memoria RAM que permitan una navegación fluida. Ahí es donde, a veces, la ecuación del "buen precio por gran tamaño" hace que los fabricantes recorten gastos.

Si sentís que tu Hisense de 65" no va tan fluida, probá desactivando las animaciones del menú o desinstalando las apps que no uses. A veces, ese mínimo alivio libera memoria RAM para las tareas importantes.

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En la práctica, esto significa que abrir Netflix puede tardar unos segundos extra, el menú puede sentirse un poco "pesado" al desplazarse, o cambiar entre apps no es tan instantáneo como en una tele de gama alta. No es que no funcione, pero la experiencia no es igual de *ágil*. Es ese punto de fricción el que te hace dudar si, a la larga, esa lentitud te va a sacar de quicio, más allá de lo impresionante que se vea la imagen cuando ya cargó.

¿Entonces, la Hisense 65” es para vos o hay una vuelta de tuerca?

Definitivamente, la SmartTV Hisense de 65 pulgadas es una excelente opción si tu prioridad es tener una pantalla enorme sin que el presupuesto se vaya a las nubes. Si no sos de esos usuarios que cambian de app cada dos segundos, si tenés paciencia para esperar que las cosas carguen y tu uso es más casual –ver tus series, alguna película, disfrutar del tamaño–, entonces sí, la vas a disfrutar un montón.

Ahora, si la fluidez de la interfaz es algo crítico para vos, si venís de una tele con un procesador muy potente o sos de los que se irritan con las esperas mínimas, quizás tengas que ajustar tus expectativas o pensar en un “plan B”. ¿Cuál es ese plan B? Si te quedás con la Hisense de 65" por el precio y el tamaño, pero querés una experiencia de sistema más ágil, la solución pasa por comprar un dispositivo de streaming externo. Un Chromecast con Google TV, un Roku o un Fire TV Stick. Estos aparatos tienen sus propios procesadores y sistemas operativos optimizados, transformando tu Hisense en una "smart" mucho más potente de lo que ya era por defecto. Así aprovechás la gran pantalla y la buena imagen, sumándole una fluidez que quizás el hardware interno de la tele no puede darte. Es un costo adicional, sí, pero es una inversión mínima para potenciar una experiencia de uso que puede durar años.

En definitiva, la Hisense de 65 pulgadas no es perfecta, pero su relación tamaño-precio es difícil de batir. Entendiendo dónde están sus puntos fuertes y sus posibles flaquezas (especialmente en el software), podés tomar la mejor decisión y, si la comprás, saber cómo sacarle el máximo provecho.

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